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Cámara de Anunciantes del Paraguay advierte que las modificaciones al IRP son un despropósito.
  • Cámara de Anunciantes del Paraguay advierte que las modificaciones al IRP son un despropósito.

    11/03/2016 - Nacionales Cámara de Anunciantes del Paraguay advierte que las modificaciones al IRP son un despropósito.

Fuente: ABC Color

Asunción. El economista recordó que hacia fines de 2003, cuando en la mayoría de los foros empresariales e intelectuales se seguía debatiendo sobre la necesidad del IRP, el criterio unánime de todos quienes participaron en la reglamentación y posterior vigencia era que se constituya en un “impuesto formalizador” de la economía, minimizándose su aspecto recaudador, a la luz de que el impacto de su vigencia provendría indirectamente a través del aumento en la cobranza de otros impuestos, particularmente el del impuesto al valor agregado (IVA).

El economista añadió que, dada la informalidad de nuestra economía, que muchos estudios indican que sigue siendo altísima (entre un 40% y 50% del PIB), el análisis ya en aquel momento se basaba en que lo que se debería buscar es que el público consumidor empiece a pedir facturas o comprobantes legales por las compras que hacían, en una sociedad con muy baja cultura tributaria en cuanto a exigir la expedición de dichos comprobantes de compras.

Explicó que la simplicidad del citado impuesto, la posibilidad de amplias deducciones que evitarían la confiscación de recursos monetarios de las familias por parte del fisco, los claros incentivos para invertir los excedentes o el ahorro de las familias en activos de distinta naturaleza, eran los condimentos ideales para que esto “funcione perfectamente”.

El profesional manifestó además que la formalización de la economía, como consecuencia de la implementación del IRP, ha venido creciendo sistemáticamente, y el poder de la recaudación adicional, a través de que más y más personas han empezado a exigir comprobantes legales, ha permitido al Ministerio de Hacienda haber más que quintuplicado la recaudación años después de la implantación de la reforma tributaria del 2004.

“No hemos llegado ni siquiera a la mitad”

Saguier alertó que la gradualidad buscada era que comenzando desde el 2012, el IRP afecte primero a quienes más recursos obtienen como ingresos gravados (120 salarios mínimos en adelante) y luego, dicho impuesto se vaya generalizando paulatinamente hasta llegar al año 2019, donde el IRP estuviese en plena vigencia (afectando a quienes ganan igual o más de 36 salarios mínimos) con una base imponible bien amplia.

Dijo que se dio entonces, en aquel momento, el acuerdo explícito por parte de los legisladores y el Ejecutivo y tácito de las personas físicas, que encontraron un procedimiento gradual y que no impactaría en su economía familiar, dado que el objetivo nunca fue el recaudatorio sino el formalizador. “Resulta ser que ahora se quiere modificar el espíritu y propósito del IRP para sacar efectivamente recursos económicos de las familias, recortando o limitando las deducciones previstas en la ley. Esto no solo es inadecuado desde el punto de vista legislativo, sino inapropiado en momentos de una tremenda desaceleración económica”, advirtió.

Acotó que con la población con un gran endeudamiento, con ventas permanentemente cayendo y en un contexto regional muy complicado, pensar en sacar más recursos a las familias es justamente lo contrario a lo que debe hacerse en ambientes económicos complicados.